El cambio de… táctica

Publicado 2016-04-27



Tras los resultados electorales del pasado 20 de diciembre, algunos ya vaticinamos que volvería a haber elecciones. La segmentación del voto nos acercaba más a un proceso electoral que hacia la formación de un nuevo ejecutivo.

Después de cuatro meses, ni propios ni extraños han logrado ponerse de acuerdo, el PP conocía de sus dificultades para liderar un gobierno o para siquiera que alguien lo apoyase o se abstuviese en la investidura y pronto tiró la toalla, como un boxeador cuando se encuentra noqueado en la lona. Por su parte, el PSOE lo intentó con las “fuerzas del cambio”. Quienes no eran ‘ni de izquierdas ni de derechas’ vetaron que C’s se sentase en la mesa de negociación por ser de derechas y la formación ‘naranja’ hizo lo propio con Podemos por ser ‘partidarios’ de acabar con la unidad de España.

Las ‘fuerzas del cambio’, que hasta la campaña electoral de diciembre se habían entendido en ciertos temas, se vetaron mutuamente; algo que de nueva política tiene bastante poco, por razones ideológicas cada partido tiene su manera de interpretar la política, la sociedad, el modelo de estado, el mercado laboral, etcétera; por lo tanto, más de lo mismo.

En todo este proceso, el PP se sitúa en el banquillo (del terreno de juego) esperando los ‘minutos de la basura’, esos en los que el entrenador te hace jugar bien para perder tiempo o para que marques el gol de la victoria de la manera que sea. En el PSOE, desde sectores más conservadores torpedean cualquier pacto por su izquierda, sintiéndose más cómodos en los postulados de Rivera, que en los de Pablo Iglesias o Alberto Garzón.

Desde mi modesta opinión, nadie quería llegar a acuerdos, el de PSOE-C’s se agrietó desde el inicio, ya que tanto unos como otros, en ciertos momentos parecían estar más en desacuerdo que en afinidades. Las ‘fuerzas del cambio’ han sido más partidarias de nuevas elecciones que de tener cintura política, sentarse a negociar y llegar a acuerdos.

Podemos situó sus ‘líneas de negociación’ en formar cuatro grupos parlamentarios, que es antirreglamentario, y en el referéndum en Catalunya, que para nada sería la solución a los problemas que viven los catalanes, puesto que al día siguiente el paro seguiría existiendo, la privatización de la sanidad y la educación catalana seguirían existiendo y las familias continuarían pasándolo igual de mal para poder vivir, ya sean de Vilanova i la Geltrú, Cádiz o cualquier otro municipio de España.

C’s sólo se resistió al propio referéndum, aunque tampoco fue taxativo en la derogación de las reformas laborales, ni en promover un aumento del SMI, ni peleó la defensa de unos servicios públicos de calidad; más bien un ‘totum revolutum’, pero sin mojarse en lo urgente e importante, solucionar los problemas que más afectan en el día a día a la ciudadanía, y nos hacen la vida tan difícil.

La convocatoria de elecciones se aproxima, todo está expectante; ahora viviremos otro partido, desde el minuto 0, y si los resultados evidencian la permanencia en la Moncloa de quien legisla para limitar derechos civiles, quien privatiza la sanidad y la educación,… habremos fracasado y la respuesta no puede ser echarle la culpa al otro, sino actuar con responsabilidad ante el tacticismo.

Nacho Martín
Responsable de Comunicación de IU-Izquierda Abierta Alcalá

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