CRISTINA CIFUENTES, EL DESPRECIO POR EL ESFUERZO O LA PRESIDENTA QUE NUNCA DEBIÓ SERLO

Publicado 2018-04-12


Artiículo de opinión de Somos Alcalá


La larga agonía política de Cristina Cifuentes, desde que se conoció que presumía de un título de un máster que nunca hizo, esconde una terrible la actitud con la que ha defendido su inocencia. Mientras hablaba de su defensa de trabajos que nunca hizo, de firmas que certificaban su esfuerzo que eran falsas, de horas de estudio que supuestamente compaginó con su labor política, la sociedad ha podido percibir un desprecio por el esfuerzo y una prepotencia que es característica de ciertos sectores sociales y políticos que consideran que tienen privilegios que están por encima de los derechos y del bien social.

 

Una de las realidades que ha mostrado el mastergate de Cifuentes es que la renovación del Partido Popular es inexistente. La nueva lideresa fabricada por el departamento de marketing de Génova, para fingir el advenimiento de un Partido Popular renovado e inmaculado, era sólo un eslogan.

 

Desde el inicio de la legislatura Cristina Cifuentes fingió ser una recién llegada a la política. Fingió que los miembros del Gobierno sobre los que revoloteaba la sombra de la justicia eran una herencia de Esperanza Aguirre que le habían impuesto. Fingió que levantaba las alfombras de las instituciones cuando lo que hacía era esconder documentos del escándalo de la Ciudad de la Justicia o del Canal de Isabel II. Nada nuevo bajo el oscuro sol de la gestión madrileña de los populares para una mujer que lleva viviendo de la política, con cargos en el partido, desde el año 1991.

 

Lo que esconde su actitud, su tardanza en dimitir, sus mentiras y amenazas de denuncia contra medios de comunicación es el comportamiento de una clase social que ha considerado suyo este país, que ha considerado que sus intereses personales no podían ser obstaculizados por leyes, reglas democráticas o convenciones formales. Tanto ha estirado las cosas que hemos llegado a conocer que mintió durante años en su currículum o que en el tribunal que le llevó al funcionariado en la Universidad Complutense había varias personas cercanas.

 

Uno de los principios fundamentales de una democracia debe ser la meritocracia. El esfuerzo, el trabajo y el estudio deben ser el motor por el cual se garantiza la movilidad social y la posibilidad de que quienes tienen menos recursos mejoren socialmente. Pero en las últimas décadas el Partido Popular se ha encargado de destrozar los ascensores sociales. Y lo ha hecho especialmente con su programado deterioro de la enseñanza, saturando las aulas de alumnos, quitando profesores de apoyo que ayudan a avanzar a los rezagados y propiciando que quienes nacen en los lugares socialmente más frágiles tengan todos los impedimentos del mundo para mejorar y llegar a competir con quienes nacen en familias con más recursos.

 

Por si eso fuera poco, hay una derecha que no ha tenido ningún escrúpulo en construir atajos inmorales, caciquiles, para seguir predominando. Lo lleva haciendo muchas décadas, desde que las oposiciones no eran más que el reparto entre familias adeptas de los puestos de trabajo en la administración pública, desde que bastaba un buen apellido para tener un aprobado.

Lo que ha ocurrido con Cifuentes esconde un desprecio por las reglas mínimas de la convivencia y el respeto. La educación pública es el gran motor de una sociedad y la medida de su horizonte como proyecto colectivo. Pero cuando las reglas de las que nos dotamos son vulneradas impunemente, la democracia tropieza y se rompen principios que deben ser límites infranqueables.

 

Ahora hemos sabido que Cristina Cifuentes nunca debió ser presidenta, por lo que hemos visto y por lo que se intuye. Al daño que ha hecho con sus medias políticas a los servicios públicos se suma su uso del poder en beneficio personal. Y tampoco podemos olvidar que ha sido presidenta gracias al grupo Ciudadanos; esos jóvenes conservadores que venían a renovar la política y han sido ese andamio que ha sujetado al peor Partido Popular en las instituciones de la Comunidad de Madrid. Por eso hace falta que siga creciendo el cambio.

Comparte la noticia

Descarga el Periódico

Revista Quijotes

Cine y Televisión


Noticias de la semana

El Ayuntamiento pone en marcha una campaña de concienciación sobre tenencia responsable de animales

El Gobierno de España aprueba un «catastrazo» para 1.900 municipios en 2017

Síguenos en


Copyright 2015 - 2020 by Revista Quijotes - Distribuido por Alaurco - Newspaper CMS powered by Aclass Internet y comunicaciones Sl